
HUMILDAD METAFÍSICA
Sólo, si soy humilde, soy dichoso.
La humildad es el día que me aclara
tu Presencia donándome a mí mismo.
Sé que existo por Ti: que Tú me miras
y, al mirarme, me creas y me donas,
el ser que se hace gozo de existir.
Me siento floración de gratuidad.
Y la dicha me embarga. Se hace hallazgo
de Ti mi Donador, mi dulce Origen.
Ser pequeño se torna paraíso
Contigo, Dios-Amor.
En andas voy de certidumbre suma.
Metafísicamente Te contemplo
a afecto metafísico me enciende
para decirte “Gracias”.
Comprendo el desamparo de la Nada,
si el orgullo se viste de preguntas.
Comprendo el “sin sentido” de la estancia
cercada por el tiempo.
Y todo porque el hombre se rebela
por ser quien es: un árbol que requiere
tierra firme y fecunda que lo nutra.
Yo estoy en Ti plantado, Ser Inmenso.
De Ti recibo savia. Hacia Ti vuelo
feliz y confiado.
El aire, el sol. la lluvia son palabras
que alimentan mi sangre de creyente.
¡Gracias, Señor! Sintiéndome pequeño,
no puedo ser mayor, porque te alcanzo
brizando mi existencia tiernamente.
Segovia - 11 - Mayo -1990