Yo llamo ser a estar en la esperanza
de salvar ruiseñores y cigüeñas.
Yo llamo ser al niño que confía
en el regazo tierno de su madre.
Yo llamo ser al beso que presagia
culminación eterna.
Yo llamo ser al llanto que fecunda.
Yo llamo ser a caminar descalzo
y sellar con la sangre los caminos.
Y llamo ser al vuelo.











