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23/10/23

SANTO

 



 Yo no. Yo vivo lejos. Visto ausente

de ser rubí de amor, alma vivida

tornando plata el polvo de la vida

y rebosando a Dios sencillamente.

 

Es fácil, sin embargo; si el presente

me colma de hambre y al curar mi herida

advierto que la gasa está podrida

y me uno con fe de llama urgente.

 

Porque es sólo una mezcla de colores

galopando en la misma dirección,

la dirección de pájaros y flores.

 

Y cuando llega el tren a la estación

inundando en eternos resplandores

convertirse en inmenso corazón.

27/8/23

SEPULCROS BLANQUEADOS

 



 


La luz se quiebra dolorosamente

sobre la blanca y adornada losa

que oculta los gusanos de la fosa

de vuestro corazón y vuestra mente.

 

Sois cadáver que vive, piensa, siente

y con la noche misma se desposa

para engendrar la noche en cada cosa

piadosamente, reverentemente.

 

No cabe la gran luz en las entrañas

del odio acicalado con astucia,

que os gozáis cultivando, muerte a muerte.

 

Los niños, los jilgueros y las cañas

sabrán que sólo sois un agua sucia

que envenena la sangre, en que se vierte.

24/8/23

SAN PEDRO

 


 



Dijo el Señor: “¡me amas más que éstos?”

La pregunta de Dios alzó tu frente

y tus árboles nobles de repente

se tornaron vivísimos y enhiestos.

 

Iban a hablar, pero los mudos restos

de tu ceniza frágil y caliente

enterraron tu voz quizá creciente

con recuerdos pasados y funestos.

 

Jesús miró tu desnudez sincera,

tres veces reiteró la primavera,

sembrada en ti: amor crucificado.

 

Tu dijiste: “Señor, tú sabes todo

conoces mi vasija hecha de lodo

pero llena de amor acrisolado”.

23/8/23

SAN JUAN

 



Dios es Amor “dijiste en un latido

redondo y virginal de adolescente.

“Dios es Amor” cantaba aquella fuente

de tus aguas de apóstol transcendido.

 

“Porque Dios, hijos míos se ha vertido

 a nuestra carne redentoramente.

Fue cierta su presencia entre la gente

y entre la gente se quedó perdido”.

 

Perdido en alto y misterioso vuelo

sobre la cruz, amor. Testificado.

El árbol de la cruz, un surco labra

 

que abre en amor la carne de este suelo.

No me pidáis lenguaje disfrazado:

Sólo “Amor”, siempre Amor “es mi palabra”.

22/8/23

SAULO DE TARSO

 






Y quiso Dios tu cuerdo y loco empeño

de sembrar el amor en los hermanos

quiso tu cuerpo enfermo, tus dos manos

callosas de sudores y de sueños.

 

Quiso tu corazón, todos los leños

de tus viajes ardiendo por los llanos

o pendientes caminos infrahumanos.

Quiso el Señor tu cuerdo y loco empeño.

 

Pablo de Tarso, amigo, tú ascendiste

a la cumbre de amor que describiste

a los corintios hijos de tu hondura.

 

Hoy llagado el amor por la materia,

necesitamos tu palabra seria

para ascender, de nuevo, hacia la altura.

21/8/23

SAN PABLO

 




Quiere Dios que las aguas de tu río

inunden los desiertos de la vida.

Quiere Dios que la sangre de tu herida

no cese de brotar sobre este frío.

 

Porque hace frío, Pablo, mucho frío

de viles cobardías en huída.

Hay un mundo que sigue deicida

y otro mundo que cree, pero sin brío.

 

Quiere Dios tu palabra en este oscuro

siglo de luz artificial y yesta.

Quiere tu gesto, tu mirada cierta,

 

tu esperanza clavada en el futuro.

Árbol de sangre y llama en este suelo

elévanos ahora desde el cielo.

20/8/23

PABLO DE TARSO

 



 



Pablo de Tarso, lumbre farisea

en ardores de celo enfebrecido,

acosado de luz está caído

de su caballo humano en la pelea.

 

Con temblor de palabras balbucea

una torre de amor recién nacido,

Pablo es así un río decidido

de sangre hacia la luz que sienta y vea.

 

Acusando a su vida en pleno centro,

ciego de oscuro llanto, pena y vaga.

La voz de Dios le llueve mansa, dentro.

 

Nace un árbol de luz en plena llaga.

Palabra y sangre dona en este encuentro:

“Señor Jesús ¿qué quieres que yo haga?”.

9/7/23

CONFIDENCIA CON TERESA DE JESÚS EN CINCO SONETOS V

 



“Para avanzar resueltamente por el camino y llegar hasta las Moradas donde queremos adentrarnos, no se trata de pensar mucho sino de amar mucho” Teresa de Jesús

 

V

 

Estás aquí, mi corazón te siente.

Te siento cuando doblo las rodillas,

te siento cuando avanzo de puntillas

para salvar el verso de la fuente.

 

Tu presencia en silencio transparente

alumbra las ocultas maravillas

de las cosas humildes y sencillas

que se vuelven plegaria confidente.

 

Estás aquí, Teresa, nieve ilesa,

libérrima en Su Luz y en ella presa

para vivir, para morir cantando.

 

Carga en mis hombros todo tu equipaje,

pero no me abandones en el viaje

hacia el Amor, amando y sólo amando. 

 

8/7/23

CONFIDENCIA CON TERESA DE JESÚS EN CINCO SONETOS IV

 



“Para avanzar resueltamente por el camino y llegar hasta las Moradas donde queremos adentrarnos, no se trata de pensar mucho sino de amar mucho” Teresa de Jesús

 

IV

 

Tú supiste de amor, saboreaste

tu ser de criatura regalada

por el Amor, para el Amor sellada

y, sólo por amor, te pronunciaste.

 

Por eso con nosotros te quedaste,

hermosa luz y celestial llamada,

en el verso, en la prosa, en la morada

humilde de los nidos que fundaste.

 

Teresa de Jesús, presente y viva

que custodias la paz contemplativa

siempre volando y alentando el vuelo.

 

Convierte nuestra sangre prisionera

en tierra fértil de la primavera,

vestigio de Su Amor, verso de cielo.

6/7/23

CONFIDENCIA CON TERESA DE JESÚS EN CINCO SONETOS III

 



 



“Para avanzar resueltamente por el camino y llegar hasta las Moradas donde queremos adentrarnos, no se trata de pensar mucho sino de amar mucho” Teresa de Jesús

 

III

 

Porque tu viento limpia las heridas

de este polvo de miedos y de ausencias.

Tu viento nos inunda de presencias

densamente pobladas y encendidas.

 

Pero no basta con tener crecidas

ansias de celestiales transparencias;

es preciso morir, sentir vivencias

de semillas sembradas y escondidas.

 

Amar es alumbrar con cera pobre

los senderos del mundo hasta que sobre

luz para ver espacios infinitos.

 

Amar es recrear, hacerse pluma

que dona el corazón y se consuma

en sangre de vivientes manuscritos.

 

5/7/23

CONFIDENCIA CON TERESA DE JESÚS EN CINCO SONETOS II

 



 



“Para avanzar resueltamente por el camino y llegar hasta las Moradas donde queremos adentrarnos, no se trata de pensar mucho sino de amar mucho” Teresa de Jesús

 

II

 

Tu locura de verso confidente,

tu substancia de místico granito,

tu fértil soledad, tu manso grito

declamando Su Amor sencillamente.

 

A veces, me penetra fieramente

el espacio de barro donde habito;

por eso yo te invoco, solicito

las aguas cristalinas de tu fuente.

 

Teresa, claridad de amaneceres,

abejilla libando violetas,

huerto de Dios besado por su aliento.

 

Tengo que amar, Teresa, si tú quieres,

dame el dolor de todos los poetas

y el galope incansable de tu viento.

4/7/23

CONFIDENCIA CON TERESA DE JESÚS EN CINCO SONETOS I

 



 



“Para avanzar resueltamente por el camino y llegar hasta las Moradas donde queremos adentrarnos, no se trata de pensar mucho sino de amar mucho” Teresa de Jesús

 

I

 

¿Quién alumbra, Teresa, tu mirada

con la estrella resuelta que te habita?

¿Quién enciende tu sangre manuscrita

con verso de palabra enamorada?

 

Esa huella que deja tu pisada

destella tanta luz, que nos invita

a vivir el asombro de tu cita

con el Amor, por el Amor amada.

 

Teresa de Jesús, ansia de cielo,

prodigio de lo humano y lo divino,

corazón encendido en aventura.

 

Teresa de Jesús, dame tu vuelo,

alumbra con tu sangre mi camino

para alcanzar, amando, tu locura.



3/7/23

SÚPLICA A TERESA DE JESÚS

 

 





En andas del Amor fuiste llevada.

Te dejaste llevar, como una pluma

por la brisa de Dios, feliz en vuelo.

 

El amor te dictaba los caminos

de tu andariego afán. Te sostenía

como vela encendida iluminando.

 

El amor desbordaba tus arterias

para verter en sangre manuscrita

palabras de llaneza fertilísima.

 

El Amor te besaba en el silencio

y te hablaba profundas confidencias.

El Amor te brisaba, te fundía

con el querer quemante del Esposo.

 

Eras Esposa por amor. Sellada

con la mirada de Jesús. Prendida

en la mirada de Jesús. Lavada

por la mirada de Jesús. Estabas

fascinada por Él, por sus locuras

anonadando a Dios en nuestra carne…,

haciéndose capullo de la Rosa…,

sintiéndose feliz en mi establo…,

carpinteando hogares de silencio…,

siendo amigo de anónimos luceros…,

curando a los enfermos  y a los sanos…,

declarando doctores a los niños…,

muriéndose en abrazo permanente…,

resurgiendo en la luz que nunca cesa.

 

Te fascinó su Amor. Te sumergiste,

ebria de Él, con decisión suicida.

Y en Él moriste y vives para siempre.

 

Teresa de Jesús. Teresa loca.

Loquísima y simpática Teresa,

que aprendiste fielmente sus locuras

hasta fundirte Esposa en el Esposo.

 

Teresa de Jesús: Ya no hay locuras….

Ya los hombres se aburren de sensatos.

Ya los niños estaban y las rosas

languidecen sin besos del asombro.

Y los amigos duran lo que dura

una ración de gambas gratuita.

Ya los poetas quedan marginados

en la burla de rostros sin mirada.

Ya no anda Dios feliz en los pucheros

ni la lluvia de Él nos fertiliza…

 

 

29/6/23

CARTA EN VERSO A JUAN DE LA CRUZ

 


 


Juan de la Cruz, amigo, buenas noches

desde mi noche triste y sobreoscura:

 

Heme al refugio de tu luz callada

para escribir la carta que, hace otoños,

llevo enterrada en sangre dolorida,

de tanto caminar dobles caminos;

de alquilarme al Señor como edificio

que guarda su palabra fríamente;

de ser, tan sólo, sacerdote opaco,

pregonero a destajo de otra sangre;

de invitar a los hombres a mis sotos

fabricados de plástico del siglo;

de no saber brotar las primaveras

que me piden nacer a su latido.

 

Y me dirijo a ti, porque tú eres

sacerdote poeta, no dos cosas,

una sola, hecha carne pronunciada

en respuesta al amor de su llamada,

en respuesta a sus ríos y a sus montes,

a su sangre vertida por tus venas,

por nuestras venas sin saberlo casi.

 

Y me dirijo a ti, porque te duele

nuestro pecado sustrayendo luz,

enmudeciendo al ser que nos suplica

consumar su palabra soterrada.

Tú Le oras en verso, tu Le dices:

 

¿Por qué, Señor, por qué la luz manchada

en el espejo turbio de los ríos

que llevan agonías de ciudades?

Es difícil, así, captar el brillo

de tu amor en la luz. Quebrado el cielo

en pedazos de antojo, cada hombre

edifica su cielo, robo a robo

en los breves minutos de su vida.

Y, por fin, la tragedia de sus manos

totalmente vacías de infinito,

llenas casi siempre de soledad, desnudas

como barbecho desolado y seco

sin árboles ni fuentes, sin amor.

 

En la tierra sufrías, fraile amigo,

y regabas con lágrimas su polvo.

Escribías, Juan de la Cruz POETA,

sacerdote poeta en unidad,

protopalabra limpia y delicada

del ser -no parecer- en plenitud.

 

Yo te pido el amor y la palabra

o la palabra amor, tornada carne.

Yo, segoviano, sacerdote, amigo

del poético brillo de la vida,

aparte del misterio entre los dedos,

tengo a mi alcance toda la materia

que te hizo vivir tu poesía

y trascendió tu espíritu a la llama:

 

el alcázar, anhelo de ascensiones;

la catedral, espiga de piedra;

el romano acueducto, corcel gris

galopando incansable hacia lo eterno

y el nido de la Virgen: la Fuencisla

reposando al abrigo de las peñas

por donde paseaba tantas veces

tu plena poesía de medio fraile.

 

Tu escuchaste la voz de mi Segovia,

porque escuchaste a Dios, porque el silencio

en “soledad sonora” de tu alma

permitía nacer calladamente

a cada ser su luz, hecha palabra.

Y te hablaban los montes de su huella,

los valles solitarios y los ríos

y “el silvo de los aires amorosos”,

y te hablaba el pecado y su tiniebla,

antihuella de Dios sobre los seres.

 

Le buscabas -peregrino amante-.

Ibas tras Él: querías ver su rostro

sin tener otro “oficio” que el amor

“entre las azucenas olvidado”.

Y llegaste a su fuente luminosa

tras la noche pasada de puntillas.

Bebiste de su agua: te inundaste

y tu carne y su sangre se mezclaron

en tu persona limpia y trascendente.

 

Juan de la Cruz, pequeño fraile, amigo,

¿me comprendes ahora esta noche

penosamente sobreoscura y triste?

Tengo hambre de amor. Estoy cansado

de tanto caminar estérilmente,

de soterrar las voces de los seres,

de tener miedo al sol, por si me saja

mis tímidas pupilas de miope,

de tener miedo al aire, por si abre

las siete puertas de mis siete vicios

y se queda desnudo mi egoísmo

disfrazado de fáciles razones.

 

Juan de la Cruz, pequeño fraile, amigo,

sabes que tengo fe, por eso vierto

mi desahogo en ésta carta triste.

Necesito tu síntesis de hombre,

sacerdote y poeta en trinidad,

para anunciar Su Luz desde mi espejo

fiel y limpio a su Ser. Palabra carne.

 

En la tarde serena en que te escribo

desde el Carmelo austero de Segovia,

siento en mis hombros la pesada alforja

del dolor y el anhelo de los hombres.

Empiezo a ser poeta: ya me duele

el llanto candoroso de los niños,

la quebrada ilusión de los muchachos

cuando muere la rosa entre sus manos

y las ocultas lágrimas del hombre

con el rostro surcado por la angustia

del hastío; tal vez, porque no hay huellas

después de tanto caminar cansado

con luz artificial en un garaje,

y me duele el anciano y su silueta

fugitiva de algo que le espanta.

 

Juan de la Cruz, pequeño fraile, amigo:

tal vez, en ésta tarde junto a ti,

soy poeta de Dios, soy sacerdote

crucificado de su redención

hasta mi carne hecha palabra herida.

Tal vez, atiendas a ésta carta en verso

y liberes mi lengua verdadera.

 

Tal vez, Segovia, mi cordial Segovia,

ciudad de amigos hondos y de sueños

con silencio de luz y piedra viva

desnudamente firme que sostiene

siglos de historia amaneciendo siempre,

me convide a rezar tu poesía

escrita en nuestra cárcel de Toledo.

Tal vez, se torne mi Castilla parda,

saturada de esperas otoñales,

en horizontes místicos de trigo

que redima al mundo, yerto y mudo,

con el pan, con la paz y la palabra.

 

Juan de la Cruz, pequeño fraile, amigo:

Hoy, a tu llama, mitigando el hambre

y en paz de haber llorado a sangre plena,

renace su palabra, como un árbol,

en mi huerto de hombre sacerdote.

 

Gracias. Muy pronto volveré a escribirte

sobre el milagro de tu luz poética.  

28/6/23

SAN PEDRO APÓSTOL

 






Hombre De piedra, pura reciedumbre

de noble corazón apasionado.

Te miró Jesucristo y has quedado

en el recinto de su mansedumbre.

 

“¿Adónde iré sin Ti?”. Sólo tu lumbre

calienta para siempre mi costado.

He de vivir Contigo conjugado

como el río y la nieve de la cumbre.

 

Jesús, Hijo de Dios, como la yedra

recibe de la entraña de la piedra

la savia que alimenta su latido,

 

así mi vida en Ti cristificada

reflejará la luz de tu mirada

al mundo roto y entenebrecido.


25/6/23

EL SECRETO DE SAN JOSEMARÍA

 



 




Hablabas del Amor. En Él vivías.

Jesucristo reinaba por tus venas.

Rompía tu palabra las cadenas

de cárceles sin Dios mudas y frías.

 

Decorabas las ánforas vacías

y plantabas semillas de azucenas.

Fecundabas los llantos y las penas

con brisas de sencillas alegrías.

 

El amor al Amor te hizo camino

de barro humano y de calor divino

que florece cariño caminando.

 

Este fue tu secreto divulgado;

esta tu luz de loco enamorado:

¡Sólo Dios! ¡Siempre Dios! ¿Dios abrasando!

 

24/6/23

TUS PALABRAS

 





Vertían tus palabras los caudales

de la fuente del amor que te nutría.

Como lirio con alas te nacía

el cielo entre los labios vegetales.

 

Anunciabas amor: versos pascuales

en que Dios deposita la Alegría.

Eras regocijo claro en rebeldía:

ruiseñor pronunciando los rosales.

 

Tus palabras quedaron manuscritas

en calles, en talleres, en ermitas..

donde el hombre transita los minutos.

 

Tus palabras profundas y sencillas

siguen sembrando fértiles semillas

que Dios fecunda con maduros frutos.

30/4/23

ORACIÓN DE MI PAYASO A SAN JOSÉ

 

 



José de Nazaret, regazo de ternura

para acoger a Dios naciendo niño pobre.

José de Nazaret, canción de luz y cobre

desde el silencio recio y la mirada pura.

 

Todo en ti fue salvar su vida salvadora.

Todo en ti fue llevar su Paz por equipaje.

Todo en ti fue buscar limpísimo hospedaje

para el Sol de tus ojos y su Madre, la Aurora.

 

José de Nazaret, humilde carpintero

haciendo con virutas juguetes de cariño.

De tus ojos copió tanta bondad el Niño

que se carpinteó mansísimo Cordero.

 

Hombre justo, morada del Justo de los Justos.

Le diste crecimiento con mano carpintera.

Transfiguró tu vida sudores y madera

y quedaste esculpido en árboles robustos.

 

José de Nazaret, danos reciedumbre

para guardar intacta su Verdad y Su Vida.

Danos el beso puro de tu sombra encendida

para besar a Dios y que Dios nos alumbre.

19/3/23

COPLILLAS JOSEFINAS

 


José de Nazaret,

Padre y Señor,

enséñame tu pulso

custodiador.

 

Escucho tu palabra,

silencio vivo,

corazón habitado,

contemplativo.

 

Dios estaba tan cerca

de tus sudores,

que se fundió contigo

tallando amores.

 

Dios estaba tan dentro

de tu mirada,

que te hizo carpintero

de su alborada.

 

Alforjas de cariño

llevaste al hombro,

como yo, San José,

cuando te nombro.

 

A golpes de latido

fuiste puliendo

la Luz del Niño-Dios

que iba creciendo.

 

En tus manos robustas

de reciedumbre

el trabajo rezante

se hizo costumbre.

 

Yo quisiera pedirte

que me explicaras

por qué Dios me sonríe

cuando me amparas.

 

Mi paso vacilante,

paso de hombre,

recupera firmeza

desde tu nombre.

 

Los ojos de la Virgen,

tu Santa Esposa,

en tus ojos bebieron

alma de rosa.

 

Carpintero sencillo

de la esperanza,

pon en mis venas sangre

de confianza.

 

Para ser padre bueno

fuiste buen hijo:

la filiación divina

fue tu cobijo.

 

Mi corazón, madera

de tu taller

desea que lo pulas

con tu querer.

 

Cristifica mis manos

hasta que acierte

a pulir corazones

en vida y muerte.

 

San José, Padre bueno,

cuida mis pasos

para que no me canse

con los fracasos.

 

Quiero ser como Tú

todo cariño

para la Virgen Pura

y para el Niño.  

18/3/23

A SAN JOSÉ MI CONFIDENTE

 



 

Te quedas junto a mí;  tu sombra cuida

la luz de mis amores teologales.

Siembras en mi plegaria vegetales

y pules mi madera consentida.

 

Me das la paz sencilla compartida

y salvas cristalinos manantiales.

Repartes corazón en paternales

latidos de azucena florecida.

 

Te quedas junto a mí; Yo te recibo

con gozo de fervor contemplativo

junto a Jesús Palabra-Eucaristía.

 

Espero ser silencio carpintero

y dar a Dios mi corazón entero

desde el taller de tu carpintería.

 

San Vicente - 6 - Enero -1998