La luz se quiebra dolorosamente
sobre la blanca y adornada losa
que oculta los gusanos de la fosa
de vuestro corazón y vuestra mente.
Sois cadáver que vive, piensa, siente
y con la noche misma se desposa
para engendrar la noche en cada cosa
piadosamente, reverentemente.
No cabe la gran luz en las entrañas
del odio acicalado con astucia,
que os gozáis cultivando, muerte a muerte.
Los niños, los jilgueros y las cañas
sabrán que sólo sois un agua sucia
que envenena la sangre, en que se vierte.

