24/8/23

SAN PEDRO

 


 



Dijo el Señor: “¡me amas más que éstos?”

La pregunta de Dios alzó tu frente

y tus árboles nobles de repente

se tornaron vivísimos y enhiestos.

 

Iban a hablar, pero los mudos restos

de tu ceniza frágil y caliente

enterraron tu voz quizá creciente

con recuerdos pasados y funestos.

 

Jesús miró tu desnudez sincera,

tres veces reiteró la primavera,

sembrada en ti: amor crucificado.

 

Tu dijiste: “Señor, tú sabes todo

conoces mi vasija hecha de lodo

pero llena de amor acrisolado”.