25/8/23

CANÁ

 




No tienen vino, dices, y el acento

de tu palabra femenina llega

al corazón del Hijo que te entrega

su milagro hecho vino de contento.

 

No tengo vino -digo- Falta viento

de húmedas alegrías a mi vega.

Mis árboles se mueren, y esta ciega

mi palabra larvada en el lamento.

 

Toma tú mi gran sed. Hazla tan tuya

que Dios, de verte así, la torne suya

y derrame el milagro en mi desierto.

 

Tú líquido milagro derramado

como llanto de nube enamorado

puede resucitar mi tinte muerto.