Mi pequeñez no sabrá
que desbordabas amor
hasta que me iluminaste
con santa Revelación.
Ignoraba la familia
que es tu divina mansión
inmanentemente vive
dentro del Único Dios.
Padre, fuente no creada
y en su divino fluir
sin tiempo sin espacio dando
su eterno ser y vivir.
Unigénito infinito.
Hijo natural de Dios
que no es hecho no creado
pero es viva concepción
en la inteligencia eterna
del Padre que le engendró.
Expresión intelectual
en su palabra interior
que subsiste por si mismo.
Imagen, Verbo, Figura,
Unigénito, Esplendor.
Y por impulso vital
amoroso e inhesivo
el Espíritu procede
del Padre Eterno y del Hijo.
De la misma voluntad
del mismo abrazo infinito,
de un solo acto espirativo
procede el Divino Espíritu.
En la Sagrada Escritura
se le designa Paráclito.
Amor, Abogado, Don,
Espíritu de Verdad,
que no hablará de si mismo
sino de aquello que oyese
y que nos conducirá
hasta la verdad completa
donde glorificará
al Hijo en el Padre Santo
y también alegrará
en su gozo y en su vida
nuestra pobre humanidad.
¡Oh misterio transcendente
para nuestra inteligencia:
Dios Único en confidencia
familiar eternamente!