12/10/23

DIGO SÍ A MIS HERMANOS

 






Y son ellos, Señor

mis hermanos llagados de existencia.

Digo sí a mis hermanos.

 

Les veo desenterrar su soledad

a cualquier tarde de cualquier hastío.

Estoy solo con mis hermanos.

No saben que las tapias altas de su egoísmo

ahogan con su sombra

las semillas

de su jardín posible.

 

Digo sí a su jardín clamando.

Virotean las alas que les nacen

y a cada nueva fuente de latido

desesperadamente reptan

asesinando al sol

con deleite de sombra.

 

Digo sí a mis hermanos

palpando a oscuras en su busca,

para culpar mejor tu ausencia encadenada

se proclaman

mártires de heroísmo

esperando a Godot.

Y derribaré las tapias.

Abriré al menos sus puertas a la luz.

 

Mis hermanos, Señor, son mis hermanos

heridos por la angustia desnuda de su nada.

¿Dónde está el sí que imaginó tu amor

fecundando el paisaje de su vida?

¿Por qué deliberadamente se vacían

y escoltan su vacío?

¿Por qué me dejas solo, Señor?

Yo también estoy solo. Ellos no quieren dialogar.

¿Por qué me duele el viento

con preñez jubilosa de montañas

que acarician mis sienes?

No acaricia -huracán las suyas, las hiere.

 

Digo sí a mis hermanos

y me pesan los huesos.

No puedo ser feliz: me duelen

ellos

detrás de sus murallas

sordas y mudas

a mi presencia y a mi voz de sangre.

 

Me duelen esas puertas cerradas siete veces

salpicadas de más sangre

de mis nudillos llamando inútilmente…

de tus nudillos…

Pero…digo sí a mis hermanos.