Madrid de palma abierta, hospitalaria,
mar dilatado en loca geometría;
Madrid de luz herida a mediodía,
ebrio en la noche de la luz contraria;
Madrid de sangre gris, hecha plegaria
en el cemento de melancolía;
Madrid estrella enferma de alegría
inundada en su propia luminaria;
Madrid vasija llena que se ensancha,
madre paciente de hijos infinitos,
hijos de orfandades de amapola;
Madrid que late siempre en avalancha
inundada de sueños y de gritos
en ti, feliz, mi corazón se inmola.