Porque la noche, hermanos, teme a un niño.
Huye hacia las cavernas de la angustia
en donde no sonría la niñez
o, al menos, su sonrisa fácilmente
se apague al frío de la entraña dura.
Este niño es difícil. Este niño,
tiritando tan sólo y sonriendo,
desnuda, en plena luz, al egoísmo.
Definitivamente la gran noche
vaga errante por miedo a un niño pobre.

