Somos pájaros tristes en la niebla
pero queremos luz,
anhelamos colores y cantamos
para encontrar apoyo.
La niebla nos limita ante
las rejas
de su cárcel de gasa humedecida;
sin embargo nos habla y nos invita
a buscarte con hambre transcendente.
Habla de Ti la niebla,
de tu ausencia,
del hueco que nos duele cuando el alma
es un montón de vidrios erizados.
Creo, Señor, sangrando vivamente
cuando la niebla abraza mi estatura.
