No me importa sentirme lacerado:
mi corazón se siembra en cada cosa.
Basta saber que el verso de la rosa
se nutre de silencio soterrado.
Si Tú, que eres Amor, me has cautivado
con tu locura trágica y hermosa,
Tú curarás mi llaga dolorosa
Contigo mismo, Dios Resucitado.
En esta noche oscura de tu ausencia
comprenderé que sólo la paciencia
hace fecunda la semilla hundida.
Y cantaré mi muerte y la victoria
de este morir en Ti, sin vanagloria
para salvar la espiga de la Vida.
(Segovia - 21 - Septiembre -1986)
