en el Soto de Revenga.
Está hospedada en su casa
de románica belleza.
Melodías de palomas,
blanca altura de cigüeñas
pronuncian entre los fresnos
las plegarias de la hierba.
En reposo verdeoscuro
los becerros se recrean
entonando sinfonías
de cencerros que sosiegan.
Son amores vegetales
de sencilla transparencia:
besos de luz y de historia
hallados en bellas piedras.
Nuestros mayores abrieron
caminos a las estrellas.
Eran creyentes sencillos
y llenos de primaveras.
Venid a ver a la Virgen,
la del Soto de Revenga.
Tiene en sus ojos regalos
de sonrisas hogareñas.
Venid a ver a la Madre
que ofrece puertas abiertas.
Disfrutaréis el cariño
que lleva siempre con Ella.
Venid a ver a la Reina
de las flores y las yedras.
Espera siempre a sus hijos
en el Soto de Revenga.
