Gracias, Señor, por ser tu criatura.
Nada más puedo ser ni lo deseo.
En las cosas menudas deletreo
tu cuidado amoroso y tu ternura.
no me dejas del todo, que Te veo
en la Cruz del dolor, en donde leo
tu cariño de sangre y de amargura.
Sólo Tú me confortas y me llenas.
Tú recorres el cauce de mis venas
y besas mi pobreza esperanzada.
Dios mío, Jesucristo, fiel amigo:
superlativamente quiero estar Contigo
y ser en Ti palabra enamorada.
