11/12/21

VIRGEN DE GUADALUPE

 


 

Me he vuelto ruiseñor, mirándote a los ojos

en ellos he leído los caminos abiertos

por la sangre nacida de tu nombre de Madre.

 

Guadalupe te llamo y siento en las arterias

un gorjeo de rosas hermanadas en verso.

 

La historia se refleja en el oculto río

de tu nombre que nutre al limpísimo árbol.

Nunca estuvimos solos salvando el horizonte

más allá de los mares de incógnita grandeza.

Tú nos acompañabas, limabas las aristas

de la rabia guerrera o la fiera codicia,

sembrabas nuestra sangre en su sangre humillada

para hacernos familia unida en tu presencia.

 

Sin embargo, me duele el polvo que levanta

la calumnia sin alas que mancha los valores.

Los hombres anochecen en ceniza sin alma

aunque alcancen la luna sobre el brillo metálico.

 

Por eso tu silencio de luz contemplativa

se hace verso en mi sangre de ruiseñor rebelde.

Declararé la herida del hombre de este siglo

huérfano de misterio sin pan y sin palabra.

 

Lamento, Virgen Madre, ser sólo ruiseñor

sin casas discográficas que anhelen mi gorjeo

y sin prensa sincera que acoja mi mensaje.

Pero a tu lado, Madre, escribo respirando

por si mi leve brisa alimenta palomas…