Juan De la Cruz, descalza rebeldía
que te inunda de Dios y te procesa.
Decidido a salvar la llama ilesa
te adentrarse en oscura travesía.
Ibas muriendo tanto cada día,
que el Amado feliz te hizo su presa.
Y su Vida en tu vida quedó impresa
en letras de inefable poesía.
Juan de la Cruz, tu noche y tu condena
a quedar olvidado en la azucena
me convoca a vivir descalzamente.
A ver si así, desnudo de mí mismo
para mejor saltar, cruzo el abismo
y bebo en el origen de la Fuente.
(Súplica a San Juan de la Cruz)