El asombro me cerca en dulce
acoso…
Pensar que Tú mendigas mi cariño…
Quererte dar mi corazón de niño…
y saber que lo aceptas jubiloso…
Notar que Tú, querido y fiel Esposo,
blanqueas mi alma como piel de armiño.
Sentir que asumes este desaliño
de mi barro feliz en tu reposo.
Y este asombro de ser en tu mirada
va dando crecimiento a la llamada
de perderme en amor agradecido.
Y cuanto más advierto mi pobreza
tanto más me regalas la riqueza
de tu cariño puro y encendido .
Segovia - 22 - Septiembre -1986
