“Hágase en mí según tu Palabra”
No te perteneces, María de Nazaret, porque Te has entregado
a la Palabra.
Ejerces libremente tu personalidad
para ser enteramente de Dios.
Eres propiedad suya.
Poseída por Dios en todo el territorio de tu “yo”.
“Llena de Gracia”:
Inundada de todas las hermosuras;
alumbrada por todos los destellos del sol increado;
hogar íntimo de su presencia.
Eres tan de Dios, que Te llamas la “Toda Suya”,
la “Bendita” superlativamente.
Al contemplar tu transparencia humilde
no se Te ve a Ti, sino a Dios
porque tienes su forma y su verdad dentro de Ti, poseyéndote.
Nada tienes tuyo, por eso eres tan rica:
ser poseída entraña para Ti poseer toda la inmensidad de Dios;
permitir que se abandone feliz en tus contornos;
conocer y disfrutar su Plenitud.
Bendita entre todas las criaturas.
Concluída posesión del Amor divino.
“Llena de Gracia” Llena de Dios.