LO QUE QUIERAS, SEÑOR
Ya conoces lo frágil de mi vaso.
Lléname de Ti mismo, por si acaso
se hilan mis ardientes primaveras.
Tú me miras, me llamas y me esperas
en el beso del alba y del ocaso.
Tu sustentas el ritmo de mi paso
y convocas las mieses de mis eras.
Lo que quieras, Señor. De Ti me fío.
Purifica las aguas de mi río
y siega mis oteros y mis valles.
Lo que quieras, Señor. En este viaje
sólo llevo tu amor por equipaje
regalando sonrisas por las calles.
