LA CIENCIA VERDADERA
la soberbia del hombre. Va quedando
suspenso de sí mismo y adorando
la materia sin alas que perece.
Piensa el hombre que crece y anochece
entre niebla de duda, salpicando
orfandades de Dios, que van borrando
el sentido filial que le amanece.
Sólo se alcanza sano crecimiento
cuando abierto al amor su entendimiento
descubre el beso del amor divino.
La ciencia verdadera nos traduce
el idioma del cosmos y conduce
al Dios-Amor presente en el camino.
