SER IGLESIA VIVA
Porque, Jesús, nací para quererte
necesito tu mansa cercanía.
En tu Iglesia, divina poesía,
mi corazón Te halla y se convierte.
Recorro sus caminos para verte.
Enciendo con su aceite mi bujía.
Me alimenta tu Pan-Eucaristía
y me da eternidad sobre la muerte.
Soy hijo de la Iglesia, tan a gusto
que quisiera evitar cualquier disgusto
a esta Madre que siempre me recibe.
Dame ser fiel a todos sus detalles:
que al verme, Iglesia viva, por las calles
puedan decir los hombres: ¡Jesús vive!.