Somos peregrinos; pero
no estamos solos.
Caminamos en común.
Partimos nuestro pan,
bebemos de la misma cantimplora,
el mismo bastón da alas a nuestro peso.
Somos peregrinos; pero
no estamos solos.
Caminamos en común.
Partimos nuestro pan,
bebemos de la misma cantimplora,
el mismo bastón da alas a nuestro peso.
Y creo en la Presencia con que abrazas
mi paso vacilante
de peregrino en el camino abrupto: creo en la IGLESIA,
tu hogar aquí en la tierra, donde tantos inviernos nos flagelan,
donde a veces las sombras se disfrazan de luz cautivadora,
donde mueren los niños sin estrenar candores en el rostro,
donde se habla de amor y se asesina con puñales de cálculo
egoísta.
Tu Ser de Padre había de cuidarnos
con desvelos de detalles maternos.
Los hombres somos demasiado niños
siempre para vivir fuera de un hogar
cálido y seguro.
Por eso quisiste que tu Hijo fundara
la Iglesia como lugar en donde tu
Presencia de Padre se palpita.
No me dejaste solo, me envolviste
en la Iglesia-Familia que fundaste.
En Ella me alimentas y me educas.
En Ella me restauras y me curas.
En Ella Te me das como una madre.
Estás vivo en la Iglesia, Jesucristo:
Con la fuerza divina del Espíritu
me confirmas y alumbras infalible.
Que viva y ame el aire de esta casa:
Iglesia-Hogar, en todos sus detalles.
SER IGLESIA VIVA
Porque, Jesús, nací para quererte
necesito tu mansa cercanía.
En tu Iglesia, divina poesía,
mi corazón Te halla y se convierte.
Recorro sus caminos para verte.
Enciendo con su aceite mi bujía.
Me alimenta tu Pan-Eucaristía
y me da eternidad sobre la muerte.
Soy hijo de la Iglesia, tan a gusto
que quisiera evitar cualquier disgusto
a esta Madre que siempre me recibe.
Dame ser fiel a todos sus detalles:
que al verme, Iglesia viva, por las calles
puedan decir los hombres: ¡Jesús vive!.
SOY HIJO DE LA IGLESIA
alimenta mi vida con la Verdad Eterna.
Me lleva de la mano por caminos morales
y besa mis entrañas con latidos de Gracia.
Soy hijo de la Iglesia: su calor hogareño
calienta e ilumina mi desnuda pobreza.
En Ella Jesucristo me da su cercanía
y me enseña a vivir fraternalmente amando.