SOY SACERDOTE
III
¡Enamorado! Sólo enamorado;
lo demás brotará como las flores.
Inventaré sencillos ruiseñores
y cantaré la paz de tu reinado.
En andas del amor, tan levantado
que alcance el corazón de tus fulgores
y desde allí recoja los clamores
del hombre triste, oscuro y maltratado.
Ser sacerdote tuyo, Jesucristo
es decir que estás vivo y que te he visto
resucitado permanentemente.
Es esculpir alegre, poco a apoco
la dicha misma de volverme loco
por Ti, Señor, por Ti, mi Confidente.
(Fiesta de San Juan de Ávila 1990)