28/11/20

POEMAS SOBRE EL HOMBRE

 ME DEJARÉ ENCONTRAR

 

Tú me buscas, Señor, como la clueca

que busca cobijar a sus pollitos.

 

Antes de que existiera en esta carne

con alas inmortales,

Tú me buscabas para hacerme firme

en el ser y existir de tu cariño.

Ha sido tu deseo y tu mirada

el origen de mí.

 

Ahora que soy

solidez de presencia irreversible,

sigues buscando encuentros para darme

tu Plenitud de Vida sobre el tiempo.

 

Me buscas envolvente

en las mil dimensiones de los seres:

Veredas verticales en los pinos…

Senderos luminosos en las flores…

Llamadas en las músicas de arroyos

y en el hondo gemido de los vientos…

 

Me buscas en mi sangre. Me renuevas

en la respiración de cada instante.

 

Me cercas en silencio desde dentro

y en alarido cuando me extravío.

A veces, el dolor de tu llamada

se hace grito de madre

al perder a su hijo desvalido.

 

Y yo, Señor, jugando al escondite

como si fuera niño revoltoso.

Me oculto en las esquinas de mi sombra.

Excavo hoyos y con barro mío

entierro mis miradas y las tuyas.

 

Me dejaré encontrar. Diré a las flores

que se queden conmigo entre sus pétalos

para que Tú me halles.

 

Emitiré palabras o latidos

sembrando mi presencia entre los seres

dándote pistas para que me encuentres.

 

Señor, quiero ser libre y calentarme

en el hogar que Tú me has encendido.

Hace frío en mí mismo sin tu Vida.

Siempre atardece cuando no Te siento.

 

Me dejaré encontrar como pollito

que goza el hueco cálido y materno

de tu Amor Increado que no cesa.

 

(Ruinas del Monasterio de Santa María de la Sierra, 24 Mayo 1986)