SÚPLICA AL NIÑO DIOS POR LAS FAMILIAS
la locura de ser de nuestra carne.
Ya la Virgen Te arropa con sus besos
y San José custodia tus latidos.
Ya la paja te ofrece su pobreza
como alfombra de oros vegetales.
Ya la mula y el buey se regocijan
porque aceptas sus cálidos alientos.
Ya los pastores y los magos saben
que pueden habitar en la esperanza.
Ya la noche supera sus temblores
y se viste sayas de Nochebuena…
Ya estás aquí, Señor, en el pesebre
del corazón humano que te ama.
Ya eres brasa de carne que pretende
prender la tierra y convertirla en cielo.
Pero, ¿cómo, Señor, si aquí las almas
padecen frialdades de vacío…?
Si en el espacio de la luz manchada
no caben los ancianos ni los niños…
Si la materia invade sentimientos
estercola purezas inocentes…
Pero, ¿cómo, Señor, romper el hielo
de tantos corazones congelados?
¿Quién percibe la luz de tu Palabra
desnudamente desvalida y niña?
¿Quién se asombra ante Ti?
¿Quién Te prefiere al cómodo sillón del egoísmo?
Perdóname, Señor, porque no quiero
romper el gozo niño de tu carne.
Existen todavía corazones
que sólo viven para contemplarte.
Existen astros de familias buenas
que diseñan Belenes en sus almas.
Existen niños que modelan sueños
y jóvenes que siembran esperanza.
Existen madres que generan vida
con desvelos ocultos y sonrisas.
Existen padres de honradez probada
que salvan la familia con sudores.
Tú, Niño Dios, que vives la Familia
del eterno Misterio Trinitario,
que viniste a la tierra en la familia
de María y José, castos esposos…,
Tú, doctorado en el trabajo humilde
carpinteando hogares de madera…
enséñanos, Señor, a ser familia
fértil, gozosa, fiel, que recolecte
poemas en los ojos de sus hijos.
Familias inventoras de alegría
y enterradoras de disgustos necios.
Familias donde crezca la persona
en diálogos fecundos positivos.
Familias teologales que construyan
los cielos nuevos y la tierra nueva.
Niño Jesús, dile a tu Madre Virgen,
dile a José, la sombra de tu Padre,
que todos los hogares se conviertan
en “Iglesias domésticas de fe,
para ser levadura en este mundo
y ensayar la Familia de los cielos.
