NAVIDAD DEL SACERDOTE
“María…le reclinó en un pesebre” (Lc.2,7)
Sobre el altar, pesebre navideño.
Te reclino, Señor, como María.
Feliz en el asombro, cada día
adoro más tu Cuerpo tan pequeño.
Para darte calor pongo mi leño
rebelde contra el fuego todavía.
Espero que tu Sol-Eucaristía
prenda la llama del amor que sueño.
Eres bueno, Señor. Yo te convoco
y vienes a mis manos y Te toco
recién nacido en Navidad sumisa.
Quiero vivir sintiendo tu latido,
Eucarístico Niño desvalido
que naces sin cesar en cada Misa.
