16/12/20

POEMAS A JESUCRISTO

 CONOCER A JESÚS

 

Cuando Te conocí, cambió mi vida

como cambia la tierra cuando llega

el beso fértil de la primavera.

 

Todo era atardecer sin tu presencia.

Los caminos, sin Ti, nunca llegaban

al término feliz de mis anhelos.

El asedio de sombra se enlutaba

la canción de mi sangre y de mis labios.

 

Pero llegaste Tú, te introdujiste

en la morada de mi ser oscuro

y me inundó tu claridad ardiente.

 

Ya sé por qué las flores se comparten

en danzas de colores y en aroma.

 

Ya sé por qué los pájaros encienden

el corazón del árbol con sus nidos.

 

Ya sé por qué los ciervos se dibujan

como ágil floración del horizonte.

 

Ya sé por qué los niños son doctores

en el Reino que funda tu Palabra.

 

Cuando Te conocí, perdió la muerte

su peso terrorífico de Nada.

 

Jesús, Amor, Persona articulada

con carne mía y con dolores míos…

 

Jesús, Señor, que das en la mirada

confidencias altísimas de Vida…

 

Jesús, Palabra que al sembrar palabras

restituyes al hombre sus verdades…

 

Jesús que mueres en abrazo recio

de sangre y esperanza redentora…

 

Jesús que resucitas y restauras

la carne que en ceniza se suspende…

 

Cuando Te conocí, cambió mi vida.

Contigo, resucito en cada instante,

dando sentido claro a mis latidos.

 

Voy por el mundo desterrando penas

y sembrando alegrías de misterio.

 

Voy recogiendo flores olvidadas

en cada hombre y en cada paloma.

 

Voy adorando franciscanamente

tus besos en los seres diminutos.

 

Tú me cautivas para hacerme libre.

Tú me fascinas para hacerme llama.

Tú me requieres para hacerme apóstol.

Tú Te confías en mi casa pobre

y, con sólo habitarme me haces rico.

 

Señor, Jesús, no sé cómo pagarte

tanto cariño nunca merecido.

 

Será mi vida surco que se abre

a tu amor y a tu gracia permanentes

y brotaré feliz en las espigas

hechas tarea de Luz que se comparte.