EL DOCTORADO DE LA VIRGEN: AMAR
No sabes otra cosa.
Tu corazón se funde en el cariño.
Recoges los detalles en tus manos,
como si fueran ánforas sin lustre;
y tu tacto abrillanta sus contornos
dando fulgor de amor cuando los tocas.
No sabes otra cosa: sólo amar.
Amor en el trabajo, en el descanso;
amor en la sonrisa, en la mirada;
amor en el silencio, en la palabra;
amor en soledad y en compañía…
Amor, amor y tanto que te llamas
María Afirmativa; “Sí” absoluto
al Amor absoluto del Eterno.
No sabes otra cosa: sólo amar.
Doctora en humildad, para querernos.
Doctora en gratitud, para alabarle.
Doctora en sencillez, para acogernos
en el hogar sencillo de tu amor.
Doctora virginal, para que nada
robe a tu corazón la suma entrega.
No sabes otra cosa: sólo amar;
pero amar tanto, que el Amor te ha hecho
Madre de Dios y Madre de los hombres.
(Segovia - Inicio del Adviento - 1989)
