NO SIRVO PARA MÁS
sólo cuidar estrellas desvalidas;
sólo anhelar en todas mis caídas
que Tú no te hagas daño por caerte.
Vivo para sentirte y poseerte,
para tornar poema mis heridas,
para evitar cenizas homicidas
y encender los caminos de la muerte.
Y Sé que, sólo amando, manuscribo
este pájaro azul que está cautivo
en la sangre que gozo y distribuyo.
Ni merezco ni quiero recompensa,
sólo la paz de tu caricia inmensa
sabiendo que te amo y que soy tuyo.
(Adviento de 1982)
