EL MEJOR ADVIENTO: VIVIR LA VOCACIÓN
en la flor, en la nube y en la brisa.
Imprimes tu cariño en la precisa
Palabra de tu Sangre derramada.
Es tan clara la voz de tu llamada
en el niño sin madre y sin sonrisa,
que sólo cabe caminar deprisa
para salvar Tu Vida lacerada.
Tú me llamas, Señor, y yo te escucho.
Te quiero dar mi ser; no te doy mucho:
es la moneda de la viuda pobre.
Tómame así y prende tu Grandeza
en el cálido hogar de mi pobreza
que quiere dar amor hasta que sobre.