QUE SIEMBRES PARAÍSOS
Que sepa agradecer tus dones cotidianos.
Que todo lo que tocan las ansias de mis manos,
adquieran dimensiones de corazón risueño.
Amar es solamente trasladar desde el sueño
a la vida corriente horizontes lejanos.
Amar es soreirnos, donar a los hermanos
el humilde calor de un encendido leño.
Si estamos destinados a eterno paraíso,
hay que educar ahora el corazón remiso
para que se aventure sembrando primaveras.
Señor, que las espinas se conviertan en flores
y que las flores vistan de todos los colores
para que el mundo sea familia sin fronteras.