MI PAZ VIENE DE TI
de saber cómo eres cómo amas,
de notar que hay un sitio en tu mirada
para mí.
Porque Tú me elegiste
sabiendo mi pobreza, mi cansancio,
el peso de mi barro en rebeldía.
Mi paz viene de Ti,
cuando te escucho llamarme “amigo”,
cuando me pides
compartir tus locuras a diario
dando palabra a nuestras Misas tuyas.
Mi paz viene de Ti,
cuando restauro,
comunicando tu perdón, las almas;
cuando construyo
catedrales de fe en los corazones.
Mi paz viene de Ti
como el arroyo
de la fuente que canta vida eterna.
Mi paz viene de Ti,
cuando descubro alondras en los ojos
y disfruto sus nidos confidentes.
Mi paz viene de Ti;
sólo de Ti,
porque Tú eres Amor y Tú me enseñas
a sembrarme en la vida sólo amando
al hombre, a los gorriones, a las piedras…
Gracias, Señor, Amigo,
sigue fluyendo paz en mis entrañas.
Sigue siempre fiándote de mí.
No me despidas del feliz empleo
que me diste y me pides:
Arquitecto de hogares y de parques,
llenos de niños, en los corazones.
