Ando buscando amor entre los seres
por mitigar la sed de mi cansancio.
Ando llamando pájaros azules
para el cielo desierto de mi alma.
Ando clavando espinas en mis plantas
sobre el barbecho de mi nada arisca.
Ando, Señor, interrogando nieblas,
palpando oscuridades. Sé que vives
mirándome de cerca. Sé que moras
en la cálida huella de las cosas;
pero el velo de mí cubre Tu Rostro
y nada satisface mis anhelos.
Sólo Tú me sosiegas en Ti Mismo.
Sólo Tú, Originante sin origen.
Sólo Tú, Vida Eterna no iniciada.
Aspiro a Ti, como la flor aspira
al sol y al aire que la besa y nutre.
Ando buscando tu Mirada pura:
Disfrutar tu misterio Trinitario.
Saber por qué, para salvar mi nada,
Te decidiste a ser carne precisa.
Escuchar tu latir cuando pensaste
venir en la ternura de una Madre.
Nacer dentro de Ti, en el establo.
Crecer carpinteando en el taller.
Sembrar amor en gestos y en palabras
y sufrir mansamente indiferencias…
Quiero que Tú me digas por qué eres
tan loco y tan tenaz para quererme…
Sólo Tú me sosiegas. Tus estrellas,
tus flores, tus montañas, tus arroyos,
tu sonrisa cercana en cada niño…,
sólo confusamente Te relatan.
Háblame de Ti Mismo sin celajes.
Declámame tu Poesía eterna.
Sólo Tú me sosiegas. Ilumina
esta sombra que gime por tu Luz.
