Sólo sé que Te amo con locura,
a pesar de mis sombras pertinaces.
Sólo sé que, mirándome, deshaces
el frío de mi sangre sobreoscura.
Sólo sé que me buscas en la hondura
de mi pobre Belén donde Te naces.
Sólo sé que conmigo Te complaces,
Niño de Pan, nutriendo mi ternura.
Sólo sé, mi Jesús, que Te poseo
fundido en Ti, cuando Te digo: Creo
hasta comerte, Amor-Eucaristía.
Sólo sé, que me llevas de Tu mano
con cariño divino y tan humano
que sólo Tú me inundas de alegría.