2/7/21

NUESTRA SEÑORA DEL PEDERNAL. BASARDILLA

  

Se reclina tu ermita en el paisaje

pardamente nutrido de silencio.

Un abrazo de zarzas inocentes

custodia tu color de niña pobre.

Las alondras que cantan a tu lado

cobijan el poema de tus alas.

Hay tomillos antiguos que no cesan

de revestir la parda pesadumbre.

Hay filones de cuarzo que se hermanan

con granitos austeros y desnudos.

 

Así latió tu pueblo, Basardilla,

cuando soñó tu nombre, PEDERNAL.

Con tus ojos enciendes la esperanza.

 

Todo es pobreza en ti, dulce tesoro

de ser libre con alas y con alma.

 

Vengo a tu lado, Virgen de lo humilde,

porque me siento como Tú, pequeño.

Y, sin embargo, en las entrañas llevo

pedernales de amor, por si los hielos

se cansan de ser hielo y me requieren.

 

Señora del Amor pobre y sencillo,

a tu lado me quedo disponible

para dar las alondras de tu cielo

a quien sepa mirar a las alturas.

Volveré a transitar por el suplicio

del mundo en alarido permanente;

volveré a hacerme sangre en las batallas

de los días nerviosos y punzantes;

pero estaré a tu lado en el silencio

del cálido recuerdo de tu ermita.

Encenderé mi corazón cansado

pensando en Ti, mi Pedernal materno.

 

Nos sembraremos juntos en la tierra

con sencillez de hierbas y tomillos.

Y prenderemos en las almas niñas

el Amor y la Paz de Jesucristo.