Experimento tu cariño vivo
y confieso que besas mis entrañas.
A veces me sorprenden telarañas
tejidas en mi ser diminutivo.
Quisiera ser amor superlativo,
a pesar de mis sombras y mis lañas.
Sé que Tú me cobijas y acompañas
con gozo teologal contemplativo.
Digo Dios y tu Nombre me renueva,
porque tu Luz y tu verdad eleva
mi pobre corazón de criatura.
Criatura con alas sumergida
en el mar inefable de tu Vida
que me abraza, me nutre y me madura.
