No sé cómo, Señora, coronarte.
No sé cómo decirte: Reina mía.
Sólo sé que rebosa mi alegría
con sílabas de amor al pronunciarte.
Recolecto hermosuras en el arte;
cristal azul en alta poesía;
luz en origen de sabiduría
y crecen más mis ansias de alabarte.
No sé cómo decir las maravillas
que habitan en tu ser, en las sencillas
verdades que modelan tu hermosura.
Recibe, Madre, mi filial cariño.
Sólo sé coronarte como niño
que reposa feliz en tu ternura.
