Emerjo a Ti, desde mi ser pensante
como flor que se abre al infinito.
Busco la luz del sol que necesito
para sentir mi sangre caminante.
Camino hacia el amor. Tú vas delante
cuando las heridas de mi grito.
Queda tu luz en verso manuscrito
en el gozo que canta mi semblante.
Emerjo a Ti, porque de Ti provengo.
Sólo soy tuyo. Todo lo que tengo
te pertenece, Dios. Amor Inmenso.
Sé que me nutres en tu seno vivo,
que, a pesar se mi ser diminutivo,
cabes en mí, Señor, cuando Te pienso.
