Lindo con el amor, pero no toco
el inmortal secreto de su fuego.
Tiembla mi corazón cuando me entrego
y se apaga mi voz cuando le evoco.
Espero que mi sangre poco a poco
madure en la verdad. Por eso ruego
al amor, que me espere mientras llego
a la cordura de volverme loco.
Loco de tanto ser, de tanto alzarme
en la vida viviendo vivamente
para perennizarme eterna vida.
Lindo con el amor y he de saltarme
al manantial divino de su fuente,
aunque pierda la sangre por la herida.
