17/9/21

EL HOGAR DE TU NOMBRE MADRE

 

Cuando la soledad, densa niebla,

sujeta el galopar de mis pupilas;

cuando mis bosques de ceniza airada

encarcelan mis sueños luminosos;

cuando los hambrientos lobos de la mentira

averiguan las cavernas de mis debilidades

y amenazan con devorar mi corazón tembloroso…

allí estás Tú, Madre, mirándome

con alumbradora sonrisa,

allí está el cielo de tu manto azul

cobijándome.

 

Tú, Alba de Dios, Protopalabra de su Palabra,

regalándome confidencias de cristal inmaculado.

Tú, Virgen, tendiéndome tus manos limpias,

alzándome de mis sombras

al cálido regazo de tu cariño.

 

Tu Nombre, María, en mis labios

es convocatoria fértil de la Esperanza.

Tu Nombre me sustenta

con ternura maternal siempre vivificante.

Dame vivir y morir filialmente

en alas de tu Nombre.