Soy testigo de Dios. Hablo la llama
que El enciende en mi sangre y en mi boca.
Dios me da la existencia y me convoca
porque es Amor y crea cuanto ama.
Sobre mi tierra estéril se derrama
su Gracia y su Bondad. Cuando me toca
la savia de mi árbol sube loca
y se hace flor de luz que Le declama.
Soy testigo de Dios. Y no me espanta
ni mi pecado ni mi sombra espesa
porque en Dios me ilumino y me cobijo.
Soy testigo de Dios. Mi vida canta
alegría de amor que nunca cesa
porque estoy en sus manos como hijo.
