Está naciendo el pulso de la brisa
y el cristal del arroyo transparente.
Se dibuja en las manos y en la frente
el gozo virginal de la sonrisa.
En la niña que nace se divisa
la luz inmaculada sonriente.
El corazón de Dios omnipotente
presagia salvación tierna y precisa.
Está naciendo la palabra pura,
la cálida misión de la hermosura
que ha de sembrar estrellas de alegría.
Está naciendo la fecunda niña,
el encanto de Dios, la dulce niña
de nombre con albor: Virgen María
