Bodas de Plata en cielo franciscano
donde el calor dibuja la sonrisa.
Júbilo transparente, Paz clarisa
Gozo de Dios, divino y siempre humano.
Va creciendo tu flor en el lozano
jardín del monasterio. Clara brisa
llena el aroma de tu luz precisa
sembrando “paz y bien” para el hermano.
María Asumpta, esposa concluida
madura en el querer, agradecida
al Esposo que enciende tu mirada.
María Asumpta, corazón alzado
a canto de alabanza madurado
a tu garganta fiel y enamorada.
(A Sor María Asumpta, con mi felicitación amiga y sincera)
Segovia 25 - Febrero - 1987