8/12/21

GRACIAS EMILIO

 


Es la voz de este amigo que suscribe

quien te dice sinceramente “gracias”;

pero hay una invasión de voces claras

y de miradas llenas de recuerdos

que pregonan tu nombre agradecidas.

 

Hasta se animan luces y penumbras

en paredes, en mesas y en pasillos

del Instituto Mixto “Andrés laguna”,

para decirte gracias sonriendo.

 

Tantas veces donaste tu desvelo

para salvar su realidad humilde…

Tantas veces notaron la caricia

de tus manos cuidando sus heridas…,

que ahora viven, se animan, y conjugan

con su forma de objetos la palabra

que te ofrece su ser inanimado.

 

Hay mucho verso escrito en esta casa

por tus pies celadores en vigilia

recorriendo pasillos ahuyentando

rigores del invierno, combatiendo

zarpazos de huracanes en ventanas

y en puertas desvalidas y gimiendo.

 

No te vayas Emilio, esta casa

notará la erosión de tu vacío.

Notará que le falta tu mirada

tu inspección amistosa y permanente.

Y notaremos todos que nos faltas.

 

Tú doctor en servicio y eficacia,

archivo personal de documentos,

solución de problemas burocráticos,

sendero fiel para ahuyentar perdidos

en la selva de tanto papeleo.

 

No te vayas, Emilio, esta casa

notará que le falta hospedería

con calor de persona siempre amiga,

siempre dispuesto a dar sabia experiencia,

siempre amable, sencillamente amable.

 

Aunque merezcas descansar y tengas

escrita la tesis de tu vida…,

aunque esté publicado en las estrellas

tu libro de poemas silenciosos…,

aunque todos alcemos nuestra copa

en brindis de amistad agradecida…,

no te vayas, Emilio, quédate

sin el peso de cales y de vientos,

sin temblores de grifos olvidados,

sin urgencia de tinta y fotocopias.

 

Quédate en el espacio que te damos

tus amigos sinceros que no quieren

perderte porque pierden algo suyo:

tu verdad tan honrada y tan humilde,

tu fértil magisterio de trabajo

en la clase diaria de la vida.

 

Apruébanos en junio: quédate

con nosotros por siempre, aunque descanses

de tanta diligencia agotadora.

Así la gratitud que nos desborda

no tendrá las aristas de alejarnos

de tu presencia fiel al jubilarte.

 

Todos muy cerca permaneceremos

en júbilo de amigos que comparten

la plenitud de tu jubilación.

 

Gracias, Emilio, amigo, nos nutriste

con tu buen corazón hecho servicio

y hemos crecido tanto en el afecto

que ningún horizonte y ningún tiempo

podrá cesar a nuestros corazones

en el empleo de ser amigos tuyos.

 

(Emilio fue conserje en la época de D. Rafael Matesanz, en el Instituto Andrés Laguna (Segovia), antes en el Instituto Mariano Quintanilla. Era natural de Sangarcía, casado y con tres hijos)