María, Madre, corazón de cuna.
María, Virgen, más azul que cielo.
María, Asumpta, levedad de vuelo.
María, beso casto de la luna.
María, casa de cristal, laguna
donde se mira Dios, libre de velo.
María, relicario de consuelo.
María, flor de luz como ninguna.
Convocó la Palabra maravillas
para bordar tu carne con sencillas
palomas de silencio enamorado.
Te nombró “Gracia Plena”. Más
bendita
que todas las mujeres. Manuscrita
en su libro de Hijo consumado.