4/12/21

LIMPIA DE AVARICIA. SEÑORA DE LA GENEROSIDAD

 

 

Los avaros, Madre, no te pueden entender.

Tienen en la mirada

ansias agudas insatisfechas.

Arañan la materia y con ella

se construyen opacas tiendas sin luz.

Los avaros no viven porque no saben dar.

Sólo saben conjugar un verbo: recoger para sí.

Y nunca tienen bastante,

porque no se poseen a sí mismos en paz.

 

Madre, cura la avaricia de tantos corazones

ausentes de su verdad profunda.

Tú, Señora de la Generosidad,

poseedora de todo lo creado

porque te diste a Ti misma,

da razonable empleo a nuestros desvelos.

Que nuestro corazón tenga oportunidad

para realizarse amando.

 

(Invocaciones a la Inmaculada de pecados capitales II)