Perdona que Te hable, Padre mío:
el asombro supera mi ceniza.
Hallé motivo en tu querer eterno,
en tu beso creante
que pronuncia mi ser de criatura.
Quisiera ser Magnificat perenne.
Quisiera dar mi sangre manuscrita
en latréutico verso.
Quisiera acontecer amaneciendo
tu Nombre en cada hombre.
Quisiera convocar al universo
en sálmica alabanza.
Perdona mis anhelos ambiciosos
porque me sé manojo de penumbras.
Mas tallaré mi vida agradeciendo
tu Verdad creadora y nutridora.
Eres Origen mi origen. Eres
Plenitud sobre el tiempo y el espacio.
Ninguna voz acierta a describirte
porque superas todas las palabras.
Pero tengo que hablar balbuceando
el misterio asombroso de tu Ser.
Aunque nombre la luz de tu mirada
y enfríe el beso permanente y puro
que das a cada ser.