Estás aquí: tu corazón reposa
en la ermita de aromas vegetales.
Se mitigan las penas y los males
contemplando tu imagen silenciosa.
Señora del Pinar, abierta rosa
del paisaje con vuelos celestiales.
Míranos con tus ojos maternales
y danos esperanza jubilosa.
A tus plantas ponemos los pinares.
La oración familiar de los hogares
y el ritmo del trabajo diligente.
Porque Dios es amor, y tú aurora.
Porque eres Madre siempre acogedora.
Cantalejo te quiere filialmente.
