¡Oh Jesús! Si tu amor nos devorara…
Si pudieras mirar con nuestros ojos…
Si nuestro corazón -ya sin cerrojos-
abierto a Ti, gozara tu luz clara…
¡Oh Jesús! Si tu voz entusiasmara
nuestra sangre mezclada con despojos
de inhóspitos temblores y de abrojos
hechos del barro que nos desampara…
¡Oh Jesús! ¡Oh Jesús! Se encendería
la sonrisa del ser y cantaría
su poema de paz el universo:
El cordero y el lobo mansamente
compartirían las hierbas y la fuente:
¡Tu Reino de los Cielos hecho verso!
