10/4/22

PERDÓNAME

 


Perdóname, Señor, cuando la escoria

se acumula en mi sangre lacerada.

Perdona tanta sombra pronunciada

en mi larga y oscura prehistoria.

 

Olvídate, Señor, no hagas memoria

de tanta flor nacida y olvidada

sin oír tu palabra de alborada

para cambiar mi curso de la historia.

 

Perdóname, Señor, y, a cambio, toma

la tímida esperanza que se asoma

al árbol de mi amor sólo por verte.

 

Yo también, pecador como Zaqueo,

comparto el corazón y balbuceo

que me basta la dicha de quererte.